Las estaciones de servicio registraron un nuevo retroceso en la comercialización de hidrocarburos durante el sexto mes de la temporada. El relevamiento del sector energético confirmó una contracción interanual del 2,9% respecto a 2025, reflejando el impacto directo de la pérdida del poder adquisitivo sobre el consumo vehicular.
La desregulación tarifaria y el incremento acumulado en los precios de pizarra restringieron drásticamente el consumo de los usuarios particulares. Dicha dinámica de precios altos provocó que el poder de compra salarial retrocediera el equivalente a diez tanques de cincuenta litros en los últimos tres años de gestión económica.
Durante el período analizado se comercializaron 1.331.423 metros cúbicos divididos entre 747.862 de nafta y 583.560 de gasoil en todo el país. Por su parte los analistas destacaron que este registro representó el segundo volumen más bajo de todo el primer semestre, ubicándose únicamente por encima de las cifras obtenidas en febrero.
El desglose por segmento expuso caídas interanuales del 1,45% en la variante premium y un descenso del 2,06% en la nafta súper tradicional. De esta forma los combustibles tipo diésel G2 sufrieron la peor retracción rozando un 9% negativo, mientras el gasoil G3 fue la excepción con un alza del 3,98%.
El contexto internacional atravesado por el encarecimiento del petróleo crudo agravó las distorsiones dentro del mercado energético local desregulado. La evolución de la demanda continuará supeditada a la capacidad de absorción de los usuarios ante los próximos reajustes tarifarios en la Costa y el país.

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