Un relevamiento oficial expuso una mayor concentración de los recursos económicos en la población argentina durante el período analizado. El Coeficiente de Gini trepó al 0,428 frente al 0,424 del año previo, reflejando un impacto directo en el poder adquisitivo de las familias con menores ingresos en todo el territorio nacional.
La marcada diferencia entre los sectores sociales se mantuvo estancada durante los últimos meses de medición estadística oficial. La franja más adinerada percibe 13 veces más ingresos que el sector más postergado de la población, en consonancia con el aumento de la pobreza registrado en el primer semestre del presente año.
El estancamiento en la recuperación salarial respondió principalmente al deterioro sufrido por los trabajadores informales y cuentapropistas. Las remuneraciones informales cayeron un 10,6% y los sueldos formales retrocedieron un 3,5% respecto al primer trimestre, frenando el proceso de recomposición que venía registrando la economía doméstica.
Especialistas privados advierten que la medición oficial de la pobreza alcanzó el 32,3% en la primera mitad del año. Sin embargo, estimaciones alternativas proyectan una cifra del 44,9% si se actualiza la canasta básica de consumo y se ajustan los metodológicos aplicados por el organismo nacional.

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