El diagnóstico territorial del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana reveló un fuerte deterioro en las variables sociales de General Pueyrredon. La pérdida del poder adquisitivo frente al costo de los alimentos generó un impacto profundo en la actividad comercial de cercanía y en los barrios populares.
Los indicadores privados mostraron que el haber básico experimentó un desfase considerable respecto a la evolución de la canasta básica. Esta brecha entre ingresos y precios recortó de forma severa la capacidad de compra familiar, obligando a reestructurar los consumos habituales e incrementar el endeudamiento para cubrir los requerimientos mensuales.
La retracción del mercado interno quedó reflejada en la clausura definitiva de más de doscientos establecimientos mercantiles tras la finalización del período estival. Asimismo, los corredores gastronómicos y textiles tradicionales de la ciudad balnearia evidenciaron un incremento notorio de persianas bajas debido al constante encarecimiento de los costos operativos fijos.
En paralelo, los relevamientos universitarios confirmaron diecisiete meses consecutivos de destrucción de puestos laborales formales en empresas privadas. Por su parte la actividad pesquera insignia del puerto sufrió una caída interanual sostenida que profundizó el escenario de desocupación y subocupación que afecta a miles de vecinos locales.
La combinación de menores ingresos, cese de emprendimientos y contracción productiva configura un panorama complejo para la economía comunal. El monitoreo de estos indicadores continuará resultando fundamental para evaluar la vulnerabilidad social en el principal polo urbano de la costa atlántica.

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