Informes de diversas entidades financieras coinciden en que el índice de precios al consumidor rondará el 2,5%. La menor presión en el rubro alimenticio fue clave para este descenso mensual.
Tras los picos estacionales registrados durante el mes de marzo, los relevamientos de consultoras privadas confirman una tendencia a la baja para el periodo de abril. Este escenario se sustenta principalmente en un comportamiento más estable de la canasta básica y una variación acotada en la mayoría de los rubros, permitiendo que las proyecciones generales se ubiquen en el rango más bajo de los últimos meses.
Los datos recopilados por firmas como LCG y Eco Go destacan que los alimentos dentro del hogar mostraron incrementos moderados, cerrando el mes con proyecciones cercanas al 2,1%. Aunque ciertos productos de limpieza y comidas fuera de casa experimentaron ajustes aislados en la última semana, el promedio de cuatro semanas refleja un ritmo de actualización mucho menos agresivo que en periodos previos.
Economistas de instituciones como Equilibria y la consultora CyT ratificaron que el índice general se posicionará en torno al 2,5%. Este enfriamiento de los precios también se atribuye al compromiso de las petroleras de mantener estabilidad en los valores de los combustibles, un factor que tradicionalmente empuja al alza los costos logísticos y operativos de toda la cadena de suministros nacional.
Por su parte, el estudio detallado de Orlando Ferreres arrojó una cifra levemente superior, situada en el 2,6% mensual, mientras que Analytica estimó una variación del 2,8% basada en el monitoreo de cadenas de supermercados. Estas leves diferencias técnicas no alteran el consenso general sobre la desaceleración del ritmo inflacionario, que interanualmente comienza a mostrar signos de mayor previsibilidad para los analistas de mercado.
Finalmente, el comportamiento de las categorías de servicios básicos y bienes de consumo masivo ha contribuido a consolidar este piso inflacionario. El mercado aguarda ahora los datos oficiales para contrastar estos números con la realidad del consumo interno, en un marco donde la reducción de la volatilidad de precios se vuelve fundamental para la recuperación del poder adquisitivo de los ciudadanos y la estabilidad comercial.
La confirmación de estas cifras oficiales marcaría un hito importante en la agenda económica del semestre, delineando las expectativas de inversión y ajuste salarial para los meses venideros.

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