El mandatario calificó como «malo» el índice del 3,4% revelado por el INDEC y admitió que la cifra superó las metas oficiales. Durante su cierre en el foro AmCham, el Presidente defendió la ortodoxia fiscal y aseguró que el país retomará el camino de la desinflación pese a la incertidumbre del sector empresario.
El escenario económico nacional sumó un nuevo capítulo de tensión este martes luego de que se oficializara un repunte en el costo de vida. Javier Milei aprovechó su participación en el encuentro de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina para enviar un mensaje de calma a los mercados, reconociendo el impacto negativo del último registro mensual pero descartando cualquier cambio de estrategia en su plan de ajuste y equilibrio fiscal.
El evento, que reunió a los principales líderes de compañías multinacionales y dirigentes políticos, estuvo atravesado por el análisis de la actividad comercial y la aceleración de precios. El clima de preocupación entre los ejecutivos fue palpable, especialmente por la caída en los niveles de consumo masivo y la volatilidad que mostraron las góndolas durante las últimas semanas. Ante este auditorio, el jefe de Estado optó por un tono de franqueza inédito, manifestando su rechazo personal a la persistencia del fenómeno inflacionario.
A través de sus canales oficiales y luego en el estrado, el Presidente explicó que existen fundamentos técnicos para comprender el salto del 3,4%, vinculándolo a factores que ya habían sido advertidos por la cartera de Hacienda. Pese al malestar que generó el incumplimiento de las proyecciones iniciales, Milei insistió en que el sendero decreciente se reanudará en el corto plazo. Su discurso, que fue modificado sobre la marcha para responder a las inquietudes del sector privado, se centró en la necesidad de sostener la disciplina monetaria como única vía para el desplome definitivo de los índices.
La cúpula del Gabinete acompañó el mensaje presidencial, reforzando la idea de que no habrá desvíos del programa vigente. Sin embargo, la incertidumbre sobre cuándo se reflejará una recuperación real en el bolsillo de los ciudadanos sigue siendo el eje del debate en el círculo rojo. Los empresarios presentes coincidieron en que, si bien comparten el diagnóstico de la ortodoxia, la urgencia de reactivar la demanda interna comienza a ser una prioridad ineludible para el sostenimiento de la actividad productiva.
la mirada puesta en lo que sucederá en abril, el Gobierno Nacional apuesta a que este traspié estadístico sea solo una excepción en la tendencia general. El compromiso con la estabilidad sigue siendo la piedra angular de la gestión, aunque el margen de espera social y empresarial parece estrecharse ante la persistencia de las subas en los rubros más sensibles de la economía.

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