El último informe de CAME confirmó que las ventas minoristas pymes retrocedieron un 3,2% interanual en abril. Los comerciantes marplatenses enfrentan un escenario crítico donde la rentabilidad se ve ajustada por el constante aumento de servicios operativos.
Los vecinos que recorren los locales de la ciudad deben saber que la actividad económica acumula doce meses consecutivos de contracción. Esta tendencia negativa obliga a los negocios de barrio a centrarse en rubros esenciales y en ofrecer mayores facilidades de pago para intentar sostener el nivel de consumo diario de las familias.
En el análisis por sectores, rubros como bazar y perfumería registraron las bajas más pronunciadas, superando el 7% de caída. Por el contrario, el segmento de farmacias logró una leve mejora, siendo la única excepción en un contexto donde el financiamiento y las bonificaciones se volvieron herramientas indispensables para concretar cualquier tipo de venta minorista.
A pesar del crecimiento del 8% en las operaciones a través de internet, el canal digital no logra compensar la merma en los locales a la calle. Actualmente, casi un 60% de los propietarios considera que no están dadas las condiciones para realizar nuevas inversiones, apostando únicamente a mantener la estabilidad frente a los elevados costos fijos actuales.
La crisis del consumo refleja la dificultad de las pymes locales para maniobrar ante la caída del poder adquisitivo. Sin señales claras de recuperación, los comerciantes de la zona dependen de las promociones estacionales para dinamizar una actividad que ya suma un año entero en terreno negativo.

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