Desde Chivilcoy, la vicepresidenta tomó distancia de las internas políticas y exigió respeto absoluto por la memoria de los caídos en el Atlántico Sur.
La titular del Senado se trasladó este jueves a la localidad bonaerense de Chivilcoy para encabezar una conmemoración propia por el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas. Durante su alocución en la plaza principal del distrito, la funcionaria subrayó que el sentimiento por las islas debe estar por encima de cualquier estrategia electoral o disputa de poder.
Invitada por el jefe comunal Guillermo Brito, Villarruel aprovechó el escenario para marcar distancia de las agendas del oficialismo y la oposición. En un discurso con fuerte carga simbólica, la hija de un veterano de guerra enfatizó que el conflicto del Atlántico Sur representa la única causa capaz de unificar a la sociedad argentina sin distinción de credos o ideologías. Cuestionó abiertamente que se utilicen estas fechas como plataformas de campaña o para saldar cuentas pendientes dentro de los partidos políticos.
Asimismo, la vicepresidenta denunció un proceso histórico de «invisibilización» y maltrato hacia quienes combatieron en 1982. Según sus palabras, tras el fin de la contienda se inició un periodo de indiferencia estatal que buscó desprestigiar a los soldados y justificar el posterior vaciamiento de las Fuerzas Armadas. Su presencia en el interior de la provincia de Buenos Aires refuerza un perfil propio y alejado de los actos centrales de la Casa Rosada.
El evento concluyó con un llamado a la unidad nacional, donde Villarruel reafirmó que el respeto por la soberanía y por los caídos debe trascender cualquier interés personal o de gestión coyuntural.

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