El mandatario bonaerense se sumó a los actos por la soberanía en Tierra del Fuego junto a una nutrida comitiva, en una jornada marcada por la ausencia de Victoria Villarruel.
Bajo el cielo austral y en un clima de profunda emotividad, Axel Kicillof arribó al extremo sur del país para formar parte de la 31° edición de la vigilia por el 2 de abril. Lo que comenzó hace décadas como un encuentro íntimo de veteranos se transformó este miércoles en una masiva manifestación de soberanía que contó con el respaldo de los principales mandatarios del espacio Fuerza Patria.
Acompañado por sus pares de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, y de La Rioja, Ricardo Quintela, el mandatario bonaerense cumplió con una agenda que incluyó el acto central en la Plaza Islas Malvinas. La delegación contó con una nutrida presencia de dirigentes de diversos sectores, entre ellos la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza, y referentes gremiales como Hugo Yasky y el hijo de Hugo Moyano, quienes reafirmaron el compromiso territorial frente a la histórica disputa con el Reino Unido.
La nota política de la jornada fue la cancelación de último momento de Victoria Villarruel, quien declinó su asistencia tras conocerse la participación del gobernador de Buenos Aires en los mismos actos oficiales. Mientras los excombatientes encabezaban la marcha, la cúpula dirigencial opositora, incluyendo a figuras como Victoria Tolosa Paz y Cecilia Moreau, aprovechó el encuentro para consolidar un frente común en defensa de los recursos nacionales y la memoria histórica.
A pesar de los cruces en la cúpula política, el protagonismo absoluto quedó en manos de los excombatientes y el fervor popular que caracteriza a la capital espiritual de Malvinas.

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