Las estadísticas comerciales de la ciudad balnearia registraron un retroceso del 7% en el volumen de unidades vendidas respecto al año previo. Esta pronunciada retracción de la demanda local afectó fuertemente el desenvolvimiento de las pymes durante el receso invernal.
El diagnóstico empresarial refleja un deterioro acelerado en las ganancias y en el margen operativo de las firmas locales. Durante este complejo escenario para el comercio apenas una pequeña fracción de propietarios evalúa desembolsar capital de cara a los meses estivales venideros.
Las encuestas sectoriales revelaron que la abrumadora mayoría de los emprendedores descarta realizar inversiones por la incertidumbre reinante. Asimismo, los representantes de las entidades gremiales consideraron que el leve repunte mensual frente a junio obedeció únicamente al movimiento turístico temporal, sin alterar la crisis estructural de fondo.
La recuperación del salario real y el incentivo a las compras internas resultan demandas centrales para sostener la actividad urbana. Las asociaciones empresarias de la costa instaron a implementar medidas que protejan los puestos laborales y reactiven el poder de compra ciudadano.

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