La protesta tendrá lugar a las 18 en la intersección de Falucho y Lamadrid. Comerciantes y residentes denuncian un incremento de la violencia y la falta de patrullaje en un sector que definen como «zona de terror».
Bajo la consigna de poner un freno a la ola de delitos que azota al barrio aledaño al centro comercial Aldrey, la comunidad de la antigua Terminal de ómnibus convocó a una concentración pública para esta tarde. La medida de fuerza surge como respuesta directa a una sucesión de hechos violentos que han alterado la vida cotidiana de las familias y trabajadores del área, quienes exigen a las autoridades locales y provinciales un refuerzo inmediato de la vigilancia y controles preventivos permanentes.
El malestar en el vecindario escaló en las últimas semanas debido a la ferocidad de los asaltos y la sensación de desprotección total. Según manifestaron los organizadores, la situación se ha vuelto insostenible tanto para los adultos mayores, víctimas frecuentes de arrebatos, como para los comerciantes que deben desarrollar sus tareas con temor. Los residentes advierten que, ante la escasez de operativos oficiales, se han visto obligados a utilizar grupos de mensajería instantánea para protegerse entre sí, aunque aclaran que esa responsabilidad debería recaer exclusivamente en las fuerzas de seguridad.
La preocupación se disparó tras episodios de extrema gravedad, incluyendo un reciente homicidio en las inmediaciones y situaciones insólitas de peligro inminente, como la presencia de individuos armados merodeando las calles Gascón y Buenos Aires. El relato de los vecinos coincide en un punto crítico: ya no existen horarios seguros para transitar por las veredas del barrio. El miedo a que los menores salgan a realizar compras básicas o que los trabajadores sean interceptados al regresar a sus hogares es el motor principal de este reclamo que busca visibilizar una realidad que definen como acuciante.
Con esta movilización en la esquina de Falucho y Lamadrid, los damnificados esperan obtener un compromiso formal de las dependencias policiales y municipales para recuperar la tranquilidad en uno de los puntos neurálgicos de la ciudad.

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